Está claro que en el gran tema que es la maternidad no podemos olvidar la paternidad. Ellos también forman parte de este proceso. Pero, ¿hablamos suficientemente de ella?

En este artículo me gustaría hablar sobre ellos, los padres. Una figura fundamental en la diada madre-bebé que ayudará a que ésta funcione con su acompañamiento, apoyo, atendiendo a sus necesidades (madre y bebé), empatía y sostén.

Durante muchos meses, tanto la madre como el padre, han estado pensando, visualizando e incluso idealizando cómo debe ser esto de la maternidad/paternidad. Incluso pueden aparecer emociones como el miedo ante la pregunta: “¿voy a ser buena madre?” “¿seré un buen padre?”. Cuando llega el momento, la madre tiene un gran camino hecho. Ha estado gestando a su bebé durante nueve meses, ha estado maternando piel con piel en su interior y ahora lo hace fuera ( es lo que llamamos exterogestación: tiempo necesario para que el/la bebé acabe de madurar fuera del útero materno), ha fabricado una gran cantidad de hormonas como la oxitocina y la progesterona (entre otras) que le unen a su bebé y que favorecen la lactancia materna que será fundamental para favorecer ese vínculo y apego en la diada madre-bebé.

¿Y el padre? Pues él juega con un poco de desventaja. Ni hay gestación, ni hormonas que favorezcan esa sensibilidad y, además, no le puede dar de mamar. Por tanto, es de suma importancia que sepa y sea consciente que forma parte del sistema de una manera diferente y que su protagonismo vendrá más adelante, con el tiempo y con la naturaleza de la crianza, respetando las fases de crecimiento cuando ese/a bebé necesite de él para descubrir el mundo, el juego. Es importante que sepa que también fabricará esa Oxitocina para la unión-amor con su bebé pero que necesitará tiempo y estar presente.

Visto así, el papel del padre resulta un poco complicado y, de hecho, hay factores que lo hacen un poco más difícil:

  • FACTORES EXTERNOS: como la cultura. En el caso de nuestro entorno, hablamos de una cultura patriarcal a la que le estamos dando la vuelta pero en la que los términos “padre” y “presencia” no han estado muy unidos, como digo, hasta ahora que empezamos a ser conscientes. Esta cultura ha favorecido que recibamos (todos, tanto hombres como mujeres) una serie de influencias que han establecido que quien se ocupa de ese/a bebé es la madre y que el padre queda en un segundo plano o, en ocasiones, ausente.
  • FACTORES INTERNOS: teniendo en cuenta el punto anterior y su entorno, hemos de preguntarnos qué idea tiene ese hombre de la paternidad, qué ha recibido en su niñez, qué le han enseñado. Si en la madre es tan importante este punto, también me lo parece en el padre. Si en la madre es un momento de transformación y de cambio, en el hombre puede serlo también y tanto al uno como al otro, este momento vital los pone en contacto con su esencia, es decir con su niño/a interior y puede que ahí haya heridas que influyan en su maternidad/paternidad. Y como siempre digo, no hay otro momento mejor para ser conscientes de ello y poder trabajarlo.

Otro factor interno que considero importante es lo que llamo la “llamada de la paternidad”. Es muy razonable que la mujer necesite esa “llamada” para ser madre. Sabemos que un embarazo sin este factor, puede traer problemas emocionales con el rol de madre a corto-largo plazo. Pero, ¿y en el caso del padre? En una relación de pareja puede que coincidamos en ese momento, puede que pensemos que sí pero no sea así de forma inconsciente y existen casos que claramente no compartamos tempos. ¿Qué ocurre en los casos en los que no se está preparado para ser padre? Pues como en la madre, también pueden aparecer problemas emocionales que no solo le afecten a él sino también a la diada madre-bebé entre otros.

LA FIGURA PATERNA EN EL NUEVO SISTEMA FAMILIAR

Con la llegada de una/un bebé, cambia el sistema familiar, cambian las prioridades en la familia y el rol de cada uno de los componentes. Es necesario ser conscientes de que ahora la prioridad es la diada madre-bebé. En esta diada, la madre no necesita a alguien que la ayude sino a alguien que forme parte del sistema, que sepa en cada momento qué es lo que necesita para mantener esta unión imprescindible para el vínculo y el apego. Para ello, en mi opinión, es importante que el padre:

  • cambie de paradigma social/cultural: es importante que haya un desapego del concepto “padre” en la cultura patriarcal en la que vivimos en la que hay cierta distancia con la diada madre-bebé, donde el padre está ausente (aunque esté presente físicamente), donde no hay un cambio de prioridades y donde no hay una conciencia de “formar parte de”.
  • esté formado en perinatalidad: esto es, que esté informado de todo lo que supone un embarazo, un parto y un posparto. Estando informado es mucho más fácil que pueda sostener, apoyar, compartir y empatizar con la madre y con el/la bebé además de entender qué es lo que necesitan. El puerperio o posparto puede no ser nada fácil para la madre por los motivos que ya conocemos como es la lactancia materna (se ha comprobado que la actitud y disponibilidad que tiene el padre respecto a la lactancia puede influir en su durabilidad), la presencia de hormonas, cómo ha ido el parto, si ha habido o no violencia obstétrica, si presenta dolor, si ha habido algún inconveniente en la madre y/o el/la bebé y un largo etc. Es por ello que, antes de que, haya un cambio de rol, antes de que el sistema familiar cambie, es importante que el padre esté informado de lo que supone.
  • sea como “un satélite”: viva alrededor de la diada madre-bebé para reforzar esa unión protegiéndolos de factores externos y entendiendo las necesidades de la madre respecto a estos como puede ser la presencia de familia de origen que irrumpa en el nuevo sistema familiar (sobre todo en las primeras horas después del parto donde el piel con piel y el contacto con el bebé son esenciales para favorecer la lactancia materna por ejemplo). Tal vez esa nueva madre necesita la presencia de su madre, de su suegra, de su hermano/a o no. Quizás lo que necesita es un mínimo orden en casa, ducharse tranquila sin tener que estar pendiente del bebé en esos 5 minutos, que alguien esté pendiente de los otros/as hijos/as si es que los hay o que se favorezca su descanso cuando lo haga el/la bebé. Quizás lo que necesita es que la apoyen en un duelo si se da el terrible desenlace o en la estancia en neonatos.
  • sea consciente de sus emociones: no es fácil el rol de padre los primeros tiempos. ¿Cómo llevas eso de estar en el sistema pero respetando esa unión tan importante? ¿Cómo llevas el tema de la sexualidad? ¿Y el dar protección? Quizás tengas problemas con no poder llevar la vida que llevabas anteriormente o puede que sientas que no seas feliz, que sientas tristeza. Puede que te sientas culpable por estar mal en el caso de un duelo ya que piensas que la peor parte se la ha llevado tu pareja, entre otras situaciones. Si en el caso de las madres es importante el drenaje de las emociones, en el padre también lo es. También existe la depresión posparto en los hombres, en mi opinión, más difícil de detectar y que puede aparecer también si está presente en la madre.

Este drenaje se puede llevar a cabo mediante :

· Grupos de padres: dan la oportunidad de ver otras experiencias, compartir, sostener, drenar.

· De forma individual mediante terapia: para tomar consciencia, encontrando un espacio propio para poder expresarse.

· En pareja: la terapia con la figura materna también da la oportunidad de compartir, ver y expresar las necesidades de cada uno ayudando a que las piezas vayan encajando.

De la forma que sea, les diría a los padres que sienten la necesidad de cambio de paradigma, que sienten que necesitan drenar sus emociones, que quieren pertenecer al sistema, que se permitan hacerlo sin miedo.

Artículo escrito por: Noelia Ballestero , terapeuta Gestalt .

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