Dicen que el año nuevo empieza el día 1 de enero pero a mí me gusta pensar que el verdadero inicio de año para casi todo es en septiembre. Empieza el otoño, empiezan los colegios, muchos volvemos al trabajo y retomamos rutinas. Aunque este año esté siendo todo bastante atípico.

Retomamos rutinas y muchas veces pensamos en ello como algo aburrido, anodino y que nos apaga. De hecho, muchos huimos de las rutinas. Preferimos esquivarlas todo lo que podamos y seguir disfrutando como cuándo éramos más jóvenes. Cuándo nada nos preocupaba y no teníamos responsabilidades y avanzamos un poco a tontas y a locas sin saber muy bien cómo o hacia dónde. 

Y pese a que las rutinas tengan algo de eso, y de vez en cuando necesitamos desconectar de ellas para darnos la oportunidad también de dejar lugar a la espontaneidad, también tienen cosas muy buenas y muy positivas que tendemos a pasar por alto.

El diccionario dice de las rutinas que son esa costumbre o hábito adquirido de hacer algo de un modo determinado, que no requiere tener que reflexionar o decidir; o que es una habilidad que es únicamente producto de la costumbre. No puedo evitar leerle una connotación negativa a estas dos definiciones y es que como comentaba antes, parece que las rutinas adormecen nuestro cerebro y nos vuelven un poco autómatas. 

Si bien es cierto que caer en la rutina puede ser dañino, cuando somos nosotros los que tomamos la decisión de introducir rutinas en nuestra vida, puede resultar una elección muy beneficiosa. Porque no es lo mismo “caer” en la rutina que elegirla. 

He aquí diferentes beneficios que nos puede aportar el hecho de introducir rutinas en nuestra vida: 

Le ponen orden a nuestra vida

Como decía antes, cuando carecemos de rutinas avanzamos un poco a tontas y a locas. Vamos haciendo las cosas según nos vienen o según nos viene en gana y eso muchas veces nos hace descolocarnos o incluso tener sensación de pérdida de objetivos. Puede parecer que en vez de estar haciendo tareas, estamos apagando fuegos y no existe un orden lógico en nuestra manera de hacer. Una rutina diaria nos obligará a imponer unos horarios y a seguir unas directrices que enfocarán nuestros pasos.

 Nos hace priorizar

Cuando establecemos rutinas en nuestra vida podemos hacer un ranking dentro de nuestras tareas. Es decir, establecer prioridades para saber cuáles son importantes y cuáles urgentes y así llevarlas a cabo en consecuencia. Si no sabemos cuál es cuál, acabaremos perdiendo mucho tiempo y es posible que dejemos sin hacer cosas que eran realmente importantes o que se queden a medias.

Avanzamos sabiendo lo que tenemos que hacer

Una de las cosas más importantes a la hora de realizar nuestras tareas es saber lo que tenemos que hacer y cómo hacerlo. Contar con un modus operandi, unas maneras de hacer, siempre facilitará la tarea. Si no establecemos rutinas, vamos a perder mucho tiempo averiguando cuál es la mejor manera de llevarlo a cabo. Además, si partimos de la base que es una tarea repetitiva, si no establecemos una rutina de acción, nunca nos saldrá igual que la anterior vez y eso juega en nuestra contra. 

Dan seguridad

Cuando contamos con unas directrices, y sabemos lo que tenemos que hacer, nos sentimos seguros y trabajamos más cómodamente. Avanzar sin saber es siempre fuente de inseguridad y aunque en algunas ocasiones puede resultar atractivo, es mejor que lo releguemos a nuestro tiempo de ocio. 

Trabajan y desarrollan la constancia

Introducir rutinas en nuestra vida nos dará constancia. La constancia es repetición y la repetición es la base del aprendizaje. Si no somos constantes, muy difícilmente lleguemos a nuestros objetivos; y si lo hacemos sin ser constantes, seguramente no tendremos mucha idea de cómo hemos llegado hasta allí lo cual no es muy útil. 

En terapia siempre hacemos mucho hincapié en la necesidad de introducir rutinas en nuestro día a día. Muchos de nuestros problemas, se basan en el hecho de haber tomado una solución que nos fue útil en un momento determinado y haberla aplicado a partir de ese

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Artículo escrito por: Yaiza Morales , terapeuta Gestalt .

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