Hace un par de artículos hablábamos de cómo en nuestro día a día se suceden distintas necesidades y de cómo es importante reconocerlas para satisfacerlas. A éste hecho lo conocemos como ciclo de satisfacción de las necesidades.

Comentamos entonces, que existen diferentes impedimentos o interrupciones que no nos permiten satisfacer este ciclo con éxito. A continuación, nos centraremos en ellos para saber en qué consisten,  qué pasa cuando se dan, y cuáles podrían ser los posibles remedios para cada una de sus etapas.

Estas interrupciones se pueden dar de manera consciente o inconsciente, y los motivos de las mismas son de lo más variados dependiendo de cada persona y de sus vivencias. Ni todo el mundo se atasca en las mismas fases, ni ante cada situación reaccionamos igual. Así que es interesante saber ubicar todas y cada una de ellas, tanto para reconocerlas cuando tengan lugar, como para saber cuál sería nuestro talón de Aquiles. De esta manera podemos averiguar de dónde viene este atasco o bloqueo en particular.

Estas interrupciones también son conocidas como mecanismos de defensa y al igual que las etapas del ciclo de satisfacción de necesidades, son a su vez siete, una por cada fase: 

SensaciónDesensibilización

Toma de ConscienciaIntroyección

EnergetizaciónProyección 

AcciónRetroflexión

ContactoDesviación 

RealizaciónDesvalorización 

Retirada Confluencia 

Para aclarar los términos, los desarrollaremos uno a uno y al igual que con las fases, veremos ejemplos de situaciones o maneras de actuar que nos llevan a cada resistencia para entenderlas mejor.

Desensibilización

“Cortar” la percepción ya sea física o emocional que experimentamos.

La idea es dejar de sentir algo que nos está provocando dolor o malestar y con lo que no podemos lidiar en este momento. Un ejemplo muy sencillo de ver es cuando algo nos duele o nos encontramos mal y como tenemos faena o cosas que hacer, no le prestamos atención a ese dolor y seguimos adelante ignorándolo.

Esto nos puede parecer que funciona a corto plazo pero a la larga si no le hacemos caso el daño será mayor.

Introyección

Integrar o aprender aspectos del mundo exterior sin tomar consciencia ante ellos.

Es decir, son ideas de otros que nos han dicho o que hemos tomado como dogmas y que ni siquiera nos planteamos si son así o no. Suponen un problema a medida que vamos creciendo cuando empezamos a plantearnos las cosas por nosotros mismos, como adultos. Es muy común, por ejemplo, en el caso de llorar; de pequeños es posible que nos dijeran que llorar era de débiles y nos encontremos que de adultos, si nos acude el llanto tengamos sentimientos encontrados con él.

Proyección

Negar una necesidad propia y colocarla o proyectarla fuera.

Des-responsabilizarse poniendo en otras personas aquello que nosotros sentimos, pensamos, hacemos etc. Por ejemplo, cuando estamos con alguien y estamos de mal humor con él o ella y  la otra persona lo nota, decide dejarnos a nuestro aire, lo primero que pensamos es ¿qué le pasa conmigo? cuando quien tiene el problema somos nosotros.

Retroflexión

Evitar  la acción volviendo la energía contra uno mismo.

Controlar las propias necesidades para no satisfacerlas y no tener que asumir las consecuencias. Básicamente consiste en hacernos a nosotros mismos aquello que nos gustaría hacerles a otros o tratar a otros como nos gustaría ser tratados pero sin comunicar esa necesidad. Un ejemplo sería cuando hay algo que nos gusta mucho como los masajes y queremos que salga de la otra persona hacernos uno y para eso nos dedicamos a ofrecer y hacerle masajes nosotros a él o ella.

Desviación o deflexión

Desviar la energía de la toma de conciencia y enfocar en una necesidad “sustitutiva” de la que sí nos podamos hacer responsables y gestionar. Es un autoengaño en toda regla. Un ejemplo de ello sería el dicho de un clavo saca otro clavo en el sentido de que cuando acabamos de dejar una relación y estamos pasando el duelo. Nos acude tal vez la necesidad de volver a sentirnos queridos y mimados y buscamos en el sexo esporádico, ese sentimiento ansiado creyendo que nos va a llenar ese vacío.

Desvalorización

Relativizar la satisfacción. Evita tener que asumir la responsabilidad de cambiar.

Esto es muy común y se puede explicar muy bien con esas autojustificaciones que nos damos para no tener que hacernos cargo de ciertas cosas que nos incomodan, sabemos que deberíamos hacer algo por cambiar pero no lo hacemos. Usamos frases tipo “no estoy tan mal”, “podría estar peor”, “hay gente que tiene problemas mayores que éstos y no se queja”…

Confluencia

Incapacidad de retirarse de aquello que ha satisfecho una necesidad.

Nos quedamos enganchados a aquella persona u objeto que ha satisfecho una necesidad en un momento dado aunque ya no lo haga. Tiene mucho que ver con la falta de límites y es el motivo de que muchas relaciones sean del tipo que sean se alarguen en el tiempo aunque no haya nada que nos aporte ya hasta que muchas veces acaba desgastandonos.

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Se considera, que estas maneras de actuar son los mecanismos neuróticos de defensa.

Entendamos neuróticos como una manera de actuar repetida que nuestro cerebro ha asumido como válida, ya que en un momento de nuestra vida, actuar así nos sirvió para superar una situación pero que ya no nos sirve más y nos hace algún mal, por lo tanto hay que cambiarla.

Cuando una persona actúa de un modo neurótico suele ser porqué no es capaz de elegir medios apropiados para realizar sus metas porque ya no tiene la capacidad de ver las opciones de las que dispone en realidad.

Muchas veces tratamos de gestionar estas resistencias nosotros solos infructuosamente ya sea por falta de herramientas, por desconocimiento de que las tenemos o por el mero hecho de no pedir ayuda pretendiendo poder con todo nosotros solos y eso es un desgaste enorme.

Por eso es aconsejable acudir a quien nos pueda tender una mano, como un terapeuta o cualquier profesional del sector,  y empezar juntos un proceso de desbloqueo para poder fluir con nuestras necesidades para satisfacerlas

Artículo escrito por: Yaiza Morales , terapeuta Gestalt .