Seguro que a muchos os pasa como a mí. Al oír la palabra duelo os viene a la mente la imagen de la típica abuela o señora mayor completamente vestida de negro como muestra de su pena y respeto por su pareja fallecida. O si más no, asociamos esa palabra solo a una pérdida por muerte. Pero nada más lejos de la realidad. A lo largo de nuestra vida pasamos por muchos duelos. Para entender mejor lo que digo, dejo por aquí una definición que he encontrado de la palabra que me ha parecido la más adecuada:

“El duelo es un proceso interno de asimilación y aprendizaje que se produce tras una pérdida, sea del tipo que sea.”

Fases de duelo

El duelo en sí, tiene diferentes fases, no es un solo hecho único y homogéneo. Estas fases, pese a que no nos entretendremos en explicarlas tienen un proceso. Van de la negación (no aceptar la situación) pasando por la ira (nos enfadamos por la pérdida y por lo injusto que resulta) a la aceptación de la situación como fase final.

 Estas diferentes etapas del duelo se pueden ir sucediendo sin que haga falta que sigan un mismo orden para todo el mundo, de forma natural y poco consciente. Es decir, que las distintas fases pueden suceder de un modo en el que no nos demos cuenta de que están pasando.

Lo que esto significa, es que no hay una consciencia ni una intención de que el duelo se lleve a cabo, más allá del dolor por la pérdida. Sentimos pena o tristeza y queremos que se acabe, pero sin prestar atención al cómo.

Seguro que os suena haber oído más de una vez la frase “dale tiempo al tiempo” que se traduce como un: Deja que el tiempo haga su trabajo y todo se pondrá en su lugar.

Que así sea, siendo prácticos, no nos va del todo mal, ya que resulta cómodo y al final la herida o el dolor acaba sanando (en mayor o menor medida) sin que tengamos que hacer apenas nada.

¿Qué nos estamos perdiendo si el duelo se da de este modo?

Pues nos perdemos todo el proceso: la parte de la que podríamos asimilar información súper importante y necesaria que nos ayuda a comprendernos y trabajarnos para futuras ocasiones.

Toda pérdida o ruptura, toda situación en nuestra vida que se acaba o de la que nos tenemos que distanciar, nos trae consigo una enseñanza del «por qué ha sido así». Nos da algo de lo que poder aprender para la siguiente vez que nos encontremos en una situación similar. Y si no le prestamos atención, nos lo perdemos y no aprendemos.

A este proceso de aprendizaje durante el duelo, lo llamamos duelo terapéutico. Cómo en todo en esta vida, puede ser que lo podamos hacer solos o que necesitemos de alguien o algo que nos vaya enfocando el camino. Sea como sea, se nos ocurren 5 frases mantra que nos pueden servir para llevar los duelos del mejor modo y conseguir sacarle provecho a este trance. 

¿Qué es una frase mantra?

Son frases que podemos usar para meditar, para repetirnos en voz alta o voz baja (como prefiramos) para que nos ayuden a transitar una situación o poner atención en algo. Será interesante también plasmarlas en papel, o la superficie que queramos, y colocarla cerca de la cama para así verla tanto al despertar como antes de dormir.

– No te fuerces a estar como se supone que deberías. No hay una manera única y correcta de pasar un duelo. 

– Permítete escuchar a tu cuerpo y estar con él aquí y ahora según lo que necesites en este momento. 

– Prestar atención a lo que nos pasa y dejarnos espacio nos llevará a querernos mejor

-Crearte rutinas de autocuidado y concederte algún capricho no significa que evites el dolor. 

-Tu dolor y tu manera particular de vivirlo es válido así que no prestes atención a juicios exteriores.

Artículo escrito por: Yaiza Morales , terapeuta Gestalt .

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