Son muchas las batallas que libramos día a día, muchas decisiones que tomar y  un montón de cosas que llevamos por delante y la mayoría de veces no solo lidiamos con nuestras cargas. Muchas veces hacemos como que no las vemos, las ignoramos y pensamos que así, sin darnos cuenta o sin hacer nada, pasarán simplemente;pero en el fondo no desaparecen y no paramos de darle vueltas a la cabeza. Otras tantas es el propio estrés del día a día o la obligación que nos imponemos de contentar a todo el mundo. A veces nos sobreviene la sensación de que nuestra vida no tiene sentido o que estamos desperdiciándola y otras, es la dificultad de gestionar y comprender tantas y tan diversas emociones que experimentamos. O el cúmulo de todas las anteriores que se nos viene encima y nos hacen sentirnos pesados y con falta de fuerzas.

¿SABEMOS REALMENTE QUE SIGNIFICA IR A TERAPIA?

En general asociamos el hecho de ir a terapia con problemas mentales, con gente a la que “le pasa algo” y necesita ayuda porque, pobrecito, no puede solo. Pero, a quién no le pasa o ha pasado algo a lo que le ha resultado difícil hacerle frente? ¿Quién no tiene ningún problema y es capaz de resolver todas sus historias sin una mano amiga? ¿Existe alguien que realmente sea capaz de tirar adelante completamente solo? o ¿simplemente existe una problemática con el hecho de aceptar que todos en algún momento de nuestra vida necesitamos ayuda externa? ¿Porque asociamos el hecho de pedir ayuda con la debilidad? ¿Sabemos realmente qué significa ir a terapia o en que nos puede beneficiar hacerlo?

Para hablar de algo tan íntimo e importante en la vida de alguien como es tomar la decisión de acudir a terapia, lo mejor es siempre hacerlo desde la propia experiencia porque, a parte de ser lo único que conocemos con  mayor certeza; ¿Cómo hablar de algo así sin haberlo vivido en propias carnes? Así que por eso me he animado a compartiros mi experiencia y mis motivaciones para acudir a terapia por si a alguien le pudiera servir y así, ir respondiendo todas las preguntas que os he planteado en el párrafo anterior.

¡NO ESTÁS SOLO! NO ERES EL ÚNICO QUE SE SIENTE ASÍ

Para empezar os diré algo muy obvio que de tan obvio se nos olvida a menudo acrecentando nuestros pesares: no estás solo! No eres el único que se siente así!

Muchas veces, el impedimento más grande para poner solución a cualquier conflicto interno que tengamos es el hecho de verbalizarlo. Nos da miedo admitir que tenemos tal o cual problema porque sentimos que es algo que solo nos ocurre a nosotros y que de algún modo somos débiles o que los demás, si supieran que nos pasa; nos podrían juzgar como inferiores o incluso reírse de nosotros y de nuestras incapacidades o debilidades. Recuerdo hace unos 4 años estar en una época bastante baja de mi vida y una buena amiga me ofreció la posibilidad de recibir terapia. Por un momento lo consideré e incluso llegué a pedir cita para una primera sesión, pero llegada la hora de la verdad, me autoconvencí de que no estaba tan mal, de que yo sola podía y anulé la cita. Un año después y visto que la situación no mejoraba acabé retomando el número del terapeuta y llamando ( y doy gracias por haberlo hecho). Si nos resulta difícil a nosotros mismos aceptar ciertas partes de nuestro ser, como mostrarlas abiertamente a otra persona? Pues entre otras cosas porque desde fuera es más fácil ver ciertas cosas, porque con la ayuda de alguien externo nos es más sencillo reconocer las herramientas con las que afrontar cada situación y porque al igual que cuando te duele la pierna vas al médico, cuando te pesa cualquier situación, es recomendable acudir a un profesional que te acompañe y te ayude a superarlo.


A TERAPIA NO VAN LOS LOCOS, SI NO LOS QUE TIENEN LA MADUREZ SUFICIENTE PARA HACERSE CARGO DE SUS EMOCIONES.

Todos buscamos sentirnos plenos en nuestra vida y tener algo que nos motive a avanzar; por lo contrario, la vida pasa cual si fuéramos autómatas y más de uno al echar la vista atrás puede tener la sensación de haber pasado por este mundo de puntillas. Por eso creo que es vital que cada uno de nosotros pudiéramos dedicarnos el tiempo suficiente para hacer nuestro proceso personal de autoconocimiento, y este es más fácil cuando alguien nos acompaña y nos enfoca las herramientas necesarias para ello. 

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La vida da un giro de 180 grados cuando nos damos la oportunidad de escucharnos, conocernos y atender nuestras necesidades ya que entre otras, nuestro acercamiento al mundo ya no será desde una base de necesidad de algo que no sabemos o podernos darnos si no por el mero gusto de compartir y disfrutar de la experiencia.

Artículo escrito por:Yaiza Morales , terapeuta gestalt .