Hablar de relaciones, sean del tipo que sean, es un tema complicado porque partimos de la base que para que se establezcan, existen dos o más personas implicadas y eso quiere decir a su vez dos o más puntos de vista sobre las cosas a compartir. La base del buen funcionamiento de una relación es la negociación y la base de una buena negociación es la comunicación. Negociar no es otra cosa que establecer un acuerdo
entre quienes formen parte de la relación.

Compartir gustos, aficiones y actividades con una pareja es de las cosas más
gratificantes que hay pero no siempre resulta una tarea fácil llegar a un consenso. Por eso establecer unas bases para la buena negociación resulta imprescindible. Las relaciones interpersonales requieren de un esfuerzo importante por todas las partes implicadas si queremos que éstas, sean saludables y nos aporten aspectos positivos. Partimos de la base que en cualquier relación, cada uno de los individuos llega con unas vivencias, unas ideas y unas expectativas diferentes. Por lo tanto compaginar todo esto es vital para el buen funcionamiento de la pareja y que al mínimo desacuerdo no se acabe en conflicto. Pese a que es natural que haya más de una ocasión donde existan desacuerdos, se trata de llegar a un punto intermedio, de buscar el mal menor o aquella situación que satisfaga a ambos porque en una negociación nadie gana ni nadie pierde.


Las discusiones en pareja muchas veces vienen dadas por una necesidad insatisfecha por alguna de las partes. Cuando nos surge una necesidad y la cuartamos ya sea por anteponer los deseos de nuestra pareja a los propios, por miedos o inseguridades; cesamos en el intento de colmarla y ésta al no quedar cubierta nos provoca una insatisfacción y esto puede llevar a un distanciamiento y una falta de diálogo que harán mella en la relación. A la larga esto puede ser motivo de resentimientos, rabias o desensibilización de nuestras necesidades y podemos acabar proyectando en el otro la culpa de algo que nosotros mismos no hemos sabido gestionar; aceptar como nuestras conductas que no lo son o incluso frenar o ignorar nuestros instintos o necesidades.


Como ya he comentado antes, dentro de los objetivos básicos de la negociación; el principal es la comunicación y para ello me parece oportuno compartiros algunas de las cosas que considero más importantes a la hora de negociar con nuestras parejas:

COSAS A CONSIDERAR IMPORTANTES EN LA NEGOCIACION DE PAREJA


1- Crear un espacio de confianza; es decir, un espacio seguro para expresarnos en el que podamos salir de la “normalidad” y expresar libremente como te hace sentir algo y no como se supone que debería ser según nos han dicho.
2- Sinceridad y no sincericidios. En una pareja, no es necesario contarnos
absolutamente todo lo que nos pasa, sentimos o pensamos porque en ocasiones podemos o generar malos entendidos o abrumar a la otra persona con toda nuestra actividad mental. La sinceridad es primordial pero no el desagüe emocional.
3- Reciprocidad. Una relación de dos es siempre bidireccional así que lo que nos gustaría recibir del otro tenemos que ofrecerlo por nuestra parte también. Si queremos ser escuchados, debemos centrarnos en escuchar también nosotros.
4- Confianza en el otro pero siempre estableciendo unos límites.
5- Hablar claro intentando no adornar el tema o dar mil vueltas, Definir el objetivo principal y preparar el tema siempre con un enfoque basado en no dañar la relación y huyendo de la improvisación.
6- Empatía y conversación como base, Escuchar y comprender la postura del otro aunque no la compartas y no escuchar solo para replicar. Existen mil puntos de vista diferentes frente a una sola situación y existen variables que tal vez no nos hayamos planteado pero que poniéndonos en el lugar del otro nos pueden hacer ver las cosas
de otra manera.

7- No esquivar los conflictos. La evitación no es nunca una buena solución a los problemas ya que lo único que hace es hacer la bola de nieve más grande. Dar portazo a una situación no la soluciona, solo la pospone.
8- Buscar la solución más afín a ambos o lo que supondría el “Mal menor”. Se trata de buscar y perseguir los puntos comunes y no las diferencias para centrarnos en buscar soluciones en vez de buscar cosas que echarnos en cara.
9- Tener clara la idea de equipo, nadie gana, nadie pierde; ganan ambos. Cuando en una discusión enfocamos el problema en bandos vencedores y vencidos no vamos a llegar a ningún acuerdo ya que establecer un acuerdo es Coperatividad. Convencer al otro por presión o aburrimiento no es vencer.
10- Mantener la mente abierta; existen siempre más opciones que la propia y aferrarnos a ella solo entorpecerá el proceso. Cuando negociamos debemos tener muy en cuenta nuestra Flexibilidad mental como arma unificadora.


Si después de aplicar todas estas directrices seguimos sin resolver nuestros conflictos
tal vez sea un buen momento para plantearnos acudir a un profesional!

Artículo escrito por:Yaiza Morales , terapeuta gestalt .

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