Los diferentes tipos de apego y cómo influyen en nuestras relaciones

Estoy segura de que, si te gusta la psicología, te suenan los conceptos de “apego ansioso” y “apego evitativo” pero…¿Tienes claro cuáles son los distintos tipos de apego y cómo influyen en tus relaciones de pareja? 

 

El tipo de apego que recibiste en tu infancia tiene un impacto directo en la forma en la que conectas con los demás, ya sea en relaciones de amistad, familiares o románticas. 

 

¿Cuáles son los 4 tipos de apego?

John Bowlby, fue uno de los psicólogos más reconocidos en el campo del desarrollo humano en el siglo XX. Él desarrolló la teoría del apego que habla de cuatro tipos: seguro, ansioso, evitativo y desorganizado. 

Es importante entender qué tipo de apego tienes para poder trabajar sobre ti y, como consecuencia, tener relaciones más saludables. A continuación te describo brevemente cada uno de ellos. ¡Allá vamos!

 

APEGO SEGURO: el “unicornio” del apego 

Las personas con apego seguro han tenido experiencias positivas en su infancia, lo que les permitie desarrollar relaciones saludables. 

De pequeños aprendieron de sus cuidadores y de su entorno que es posible confiar en los demás. Sintieron afecto y pudieron mostrarlo también, sin miedo a ser rechazados.

Por tanto, ahora de adultos se sienten cómodos mostrando afecto y confiando en los demás. Tienen la capacidad de establecer límites y expresar sus necesidades de manera asertiva.

Las personas con un apego seguro tienden a tener relaciones estables y sanas, basadas en la confianza y en la comunicación abierta…

 

tipo de apego seguro

 

“A ver…No es por ser aguafiestas pero yo nunca he conocido a nadie en mis 41 años de vida que haya tenido un apego seguro.”

Por lo general las personas de mi generación nos hemos criado en un entorno autoritario donde los padres “siempre tenían la razón”. Los hij@s no teníamos voz ni voto y se imponía respeto a través del miedo. 

Miedo al castigo, a la violencia física o incluso a la frialdad emocional (la retirada del amor). 

No estoy poniéndome de víctima. Simplemente comparto lo que he vivido yo en primera persona y el testimonio que he recogido de las historias de mis clientes y compañeros de formación, amig@s…

En una sociedad en la que la educación emocional era inexistente, ¿qué podíamos esperar de nuestros padres? Lo hicieron lo mejor que pudieron. Algunos mejor que otros pero, en general, nuestros cuidadores no eran capaces de gestionar sus propias emociones, por tanto, ¿cómo iban a acompañarnos a nosotr@s con las nuestras?

 

APEGO ANSIOSO: “el intenso” 

Se habla mucho en redes sociales de este tipo de apego y del apego evitativo porque, curiosamente, las personas con estos dos tipos de apego suelen acabar juntas. La combinación “ansioso + evitativo” es de lo más habitual.

En cierto modo creo que es la forma un pelín sádica que tiene la vida de darles una segunda oportunidad a esos “niños” para que ahora, de adultos, sanen sus heridas de infancia. Porque son tipos de apego tan diferentes que cuando surgen conflictos…¡Saltan chispas!

 

ansioso y evitativo

Bueno, pues os diré que tenéis aquí a una ansiosa de manual. ¿Ansiosa? OUI, c’est moi! 

¿Cómo se genera el apego ansioso? Pues cuando, de niños, los cuidados y la atención recibida por nuestros cuidadores era inconsistente. Básicamente como el río Guadiana que aparece y desaparece. 

Lo que aprendió ese niño o niña de pequeña es que “hoy puede que tengas amor pero mañana…¿Quién sabe?”

Así que ahora de adultos vivimos nuestras relaciones de pareja con miedo y ansiedad porque pensamos que en cualquier momento el otro se va a retirar. Sentimos que, o bien nuestra pareja nos va a dejar; o bien se va a enfadar y nos va a “castigar” retirándonos el amor, la palabra o su atención durante un tiempo.

 

Entonces, ¿qué hacemos para intentar evitarlo? Puff, esto daría para todo un artículo en sí mismo. Pero en resumen:

  • Intentamos anticipar las necesidades y deseos del otro y complacerle
  • Ponemos mucho empeño en ser “perfectos” para esa persona y estar siempre disponibles (“niña buena y obediente”).
  • Procuramos estar en contacto con esa persona lo máximo posible. Ya sea estando en persona con ella “a todas horas” o, si no, por contacto telefónico. 

 

Llevamos mal el silencio y la soledad porque es en esos momentos cuando nuestra cabeza empieza a volar, avivada por el fuego de la inseguridad y la desconfianza. La cabeza empieza a imaginarse 1001 escenarios terribles: ¿Y si ha encontrado a otr@? ¿Por qué no me contesta al Whatsapp? ¿Le habrá pasado algo?

 

apego ansioso

¡Qué cansancio! Tanto para el que está viviendo la relación desde su propia inseguridad como para su pareja que, seguramente, se sienta vigilado, controlado y cuestionado. 

Pues quiero que sepas que es posible cambiar estos patrones de comportamiento y vivir tus relaciones de pareja de forma mucho más sana. Y sé que es posible porque yo he hecho ese cambio. Obviamente aún me quedan coletazos de mis heridas de infancia que entran en juego en ciertos momentos. Pero, rápidamente me doy cuenta y puedo parar y reparar, si fuera necesario. ¡Bendita terapia! Y, sí, lo voy a decir…¡Bendito divorcio! Que me enfrentó al mayor de mis miedos: que me abandonaran. 

 

empezar terapia

 

APEGO EVITATIVO: el “alérgico” al compromiso 

Bueno, bueno. Pues si las personas con apego ansioso necesitan estar en contacto constante con su pareja y comunicándose constantemente…El que tiene apego evitativo es todo lo contrario. 

Dentro de los tipos de apego este es el que más me cuesta descifrar…¿Será que aún me queda trabajo interno por hacer? Pues, seguro. 

En esencia se caracterizan por ser personas independientes que se abruman fácilmente ante la intensidad emocional y, por tanto, en esas situaciones tienden a retirarse. O bien, las evitan (de ahí el término “evitativo”). Evitan tener esa “intimidad”. 

No les gusta abrirse ni hablar de sus sentimientos o intimidades. Pueden llegar a estar incluso desconectadas de sus emociones, como mecanismo inconsciente de defensa

 

apego evitativo

¿Qué les pasó a los evitativos de pequeñitos? Pues bien, en su infancia aprendieron que la mejor forma para “sobrevivir” en su familia y en su hogar era suprimir sus emociones y valerse por sí mismos. Seguramente sus cuidadores les hacían fiestas cuando “no daban problemas” y hacían todo por ellos mismos. Les daban su amor por ser tan “tranquilos, silenciosos, obedientes, maduros…”. 

Es muy probable que no les correspondiera ser tan “maduros” a esa edad pero aprendieron que esa era la forma de ganarse el amor de sus padres así que no se plantearon “llorar para conseguir cosas”. Esa técnica es más propia de los niños con apego ansioso y desorganizado.

 

empezar terapia

 

APEGO DESORGANIZADO: “el caótico” 

 

Este tipo de apego surge cuando ese niño o niña ha tenido experiencias traumáticas o abusivas en su infancia. Estas situaciones pueden ser desde haber sido víctimas de abusos sexuales, malos tratos…O, simplemente, haber sufrido negligencias continuadas por parte de sus padres. 

Por ejemplo, al tener una madre o padre alcohólico o adicto. O haber presenciado malos tratos en su hogar…Puede ser que ese niño haya aprendido a esconderse para sobrevivir. O bien aprendió a “ser adulto y responsable” desde muy pequeño para ayudar a sus hermanos o su otro progenitor a sobrevivir.

Es una carga muy pesada a gestionar por un niñ@. Desde luego, si este es tu caso, y estás leyendo esto, te mando un abrazo y todo mi apoyo por tu valentía y resiliencia. 

 

abrazo perruno

 

Pues bien de adultos las personas con apego desorganizado tienen muchas dificultades a la hora de establecer relaciones sanas, ya que su forma de vincularse es un poco una mezcla entre el miedo y la desconfianza de los ansiosos y la tendencia a la autonomía extrema del evitativo.

 

apego desorganizado

 

Este tipo de personas no han tenido un modelo de relación sana. No sólo les faltó el amor…Les faltó la seguridad en su hogar de niños…

Así que, con más razón aún, les animo a buscar apoyo terapéutico para poder encontrar alivio, desahogo…La relación terapéutica es, desde luego, de lo más sanadora. Es como un entrenamiento para las relaciones fuera de la consulta. 

 

empezar terapia

 

Cuando aprendes a confiar en tu terapeuta y comienzas a dejarte caer…Cuando aprendes a abrirte y a ponerte vulnerable porque sabes que estás en manos de un profesional…Algo cambia en tu interior. 

¡No  lo dudes! Contacta con nuestro magnífico equipo de terapeutas gestalt. Ellos sabrán darte el apoyo que necesitas y que mereces.  

¿Qué te ha parecido este artículo sobre los distintos tipos de apego? ¿Te has visto en alguno de ellos? Si te reconoces en alguno, escríbenos en comentarios o en Redes Sociales. Nos encantará saber de ti y de tu historia.

 

 

ines moreno serrano

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Artículo escrito por: Inés Moreno. Síguenos en Instagram para más contenido sobre crecimiento personal, gestión emocional y terapia gestalt.