Me encuentro muchas veces con una misma situación en terapia por parte de la gente que acude y es que hacemos una diferenciación muy grande entre lo que consideramos correcto o aceptado socialmente y lo que yo necesito para estar bien. Como si fueran dos cosas contrapuestas. De hecho, juzgamos esta diferencia poniendo en valor lo que dicta la sociedad y así, desacreditando lo que nosotros necesitamos y evitamos tener en cuenta lo segundo por lo primero.

Como en muchas otras cosas, ponemos la atención en lo que está fuera primero en vez de observarnos, conocernos, y ver qué es lo que necesitamos nosotros para estar bien. Y es que se nos olvida fácilmente que para estar bien con nuestro entorno, primero nos debemos a nosotros mismos el estar bien en nuestra piel y habitarnos conscientemente. Este es un concepto muy amplio, pero por eso mismo es aplicable a prácticamente todos los aspectos de nuestra vida. Ya se trate de un problema de identidad, de trabajo, de relaciones, de falta de autoestima y un largo etc. que podría exponer aquí.

Ahora tal vez os estéis preguntando, ¿y cómo se hace eso? ¿Cómo pongo mis necesidades como prioridad si hasta ahora estoy acostumbradx a hacerlo de otra manera? O tal vez penséis un «¡es que yo soy así y no puedo hacer las cosas de otra manera!». 

En el segundo caso tengo que deciros que esa excusa; no me vale. El “soy así y así seguiré, nunca cambiaré” mejor se lo dejamos a Alaska, que en canción queda muy bonito, pero en la vida real, siempre podemos hacer algo por cambiar esas cosas que o no nos aportan, o no nos benefician o nos están haciendo mal. Decir “es que soy así”, solo sirve para justificar comportamientos y no hacer nada por cambiarlos.

Pero volviendo al primer caso; a la pregunta del:

“¿y eso cómo se hace?”

Dicha cuestión me lleva a pensar en que siempre queremos o buscamos llegar a una meta, pero no tantas veces nos fijamos en el camino que nos lleva hasta ella.

Tener una intención está bien, es de hecho necesario en la vida saber lo que queremos y hacia dónde queremos enfocar nuestros pasos. Estamos tan focalizados mirando al horizonte esperando ver los resultados que nos olvidamos de mirar hacia abajo, hacia aquí y ahora y ver que cada paso que damos nos acerca un poco a ello. Ser consciente de esos pasos y de cómo los damos es lo que nos va a reportar un aprendizaje y no el hecho de que alguien nos diga el cómo llegar ahí.

Cada persona tenemos unas herramientas, unas necesidades y una manera de enfocar las cosas diferentes, es por eso que somos nosotros los que tenemos que encontrar ese ¿cómo?; pero no lograremos encontrarlo solo pensando en él, si no avanzando y dando pasos en pro de nuestras necesidades.

Ahora me diréis, «¡Es que no es fácil!» pero, es que nadie dijo que lo fuera. Ser fiel a nuestras necesidades requiere de un esfuerzo que tenemos que estar dispuestos a tomar. Siempre es más llevadero si alguien nos tiende la mano.

Si no logras ver cómo enfocar esos pasos, ¿por qué no acudir a terapia y dejarte acompañar por un profesional? Los terapeutas no estamos ahí para guiar tu camino y darte directrices que tú debas tomar como categóricas, si no para enfocarte posibles direcciones y que te cuestiones qué es lo que más te conviene y actúes en consecuencia.

Se trata de ser crítico con tu entorno y tus necesidades y que emprendas ese camino que te llevará a satisfacerlas. Y con ello poder sentirte más cómodo en tu piel, en tus pasos y en tu vida. Eso conlleva una seguridad que lleva asimismo a un cambio de foco, pasando de poner en primer lugar lo externo, a que ese lugar lo ocupes tú.

Ahora viene lo más importante, ¿Qué quieres hacer tú?

dejarme entrar

Artículo escrito por: Yaiza Morales , terapeuta Gestalt .

¿no sabes qué necesitas en tu vida para sentirte mejor?

Sabemos como ayudarte, primera sesión gratis,  clica aquí