Nuestro día a día, se sucede de una necesidad a otra. De algunas, somos plenamente conscientes debido a las implicaciones que tienen pero otras, son tan básicas y mecánicas como el beber agua o hacer pis. El proceso que se da desde que sentimos la necesidad hasta que ésta queda satisfecha se llama ciclo de satisfacción de las necesidades. Conocer su funcionamiento y los posibles impedimentos o interrupciones que sufra el mismo, nos puede
ser una herramienta de gran ayuda tanto para nuestro autoconocimiento como para gestionar mejor las situaciones en las que se dé. Las necesidades no vienen de una en una y mientras que hay algunas que requieren mayor atención por nuestra parte, existen muchas otras que se dan simultáneamente sin que les prestemos mucha importancia. Es importante saber en cuales nos centramos y en cuales nos atascamos y tenemos problemas para resolver la situación.


El ciclo de satisfacción de necesidades se compone de 7 fases pero puede ser interrumpido en cualquiera de ellas y por diferentes motivos. Tanto podemos interrumpirlas consciente como inconscientemente. La idea para que todo funcione sería tratar de reconocer en primer lugar y luego poner remedio a esos posibles bloqueos o interrupciones para seguir adelante con
nuestra vida de un modo más pleno. Puede que en un principio nos pueda parecer una tontería no completar el ciclo de satisfacción de necesidades ya que, en algunas situaciones, solemos pensar que no se trata de algo tan importante como para prestarle atención; pero a la larga tiene repercusiones y en ocasiones, eso puede conllevar a discusiones, distanciamientos, resentimientos para con nosotros mismos o los demás o incluso una desensibilización de lo que nos es importante.


Un ejemplo muy fácil y visual para conocer cómo funciona el ciclo de satisfacción de necesidades sería el enchochamiento o enamoramiento. Mediante éste ejemplo iremos desarrollando las fases y posteriormente las interrupciones.


1ª fase: SENSACIÓN -> Es el inicio del ciclo de la experiencia . Empezamos a sentir algo que aún no identificamos. En el caso del enamoramiento sería el momento en el que estamos hablando y empezamos a notar que posiblemente no hemos parado de mencionar a cierta persona.


2ª fase: TOMA DE CONSCIENCIA -> Nos damos cuenta de lo que está pasando y es el momento en el que la sensación cobra sentido. Al notar estas múltiples menciones, nos damos cuenta de que tenemos muy en mente a esta persona y que está despertando algo más fuerte en
nosotros.


3ª fase: ENERGETIZACIÓN -> Pensamos en qué hacer para satisfacer la necesidad surgida. Al ser conscientes de que tenemos esos sentimientos crecientes pensamos en que debemos hacer para corresponderlos y saciarlos; en este caso sería por ejemplo pensar en proponerle
una cita a la persona, un encuentro más íntimo en el que podamos estrechar lazos.


4ª fase: ACCIÓN -> Es el momento de la movilización. Ponemos en práctica lo que acabamos de pensar y llamamos o le escribimos a la persona en cuestión.

5ª fase: CONTACTO -> Conectamos con la necesidad. En el caso del enamoramiento, éste es el momento en el que finalmente proponemos la cita con la persona para expresarles lo que sentimos.


6ª fase: REALIZACION -> Le ponemos solución a la necesidad. Una vez aceptada la propuesta de cita, la llevamos a cabo, quedamos con la persona y le exponemos nuestros sentimientos.


7ª fase: RETIRADA -> La necesidad ya ha sido cubierta, con lo cual, nos separamos de ella y de la situación. El ciclo queda completado y damos paso a la posible aparición de una nueva necesidad. La cita ha tenido lugar y hemos expresado nuestros sentimientos. Ahora es el
momento de ver si esto avanza o se queda aquí según la respuesta que hayamos recibido.


En cada una de estas fases podemos encontrar problemas que nos impidan pasar a la siguiente fase y con ello bloquear la experiencia y no llegar a finalizarla. Esto puede ser por motivos muy diversos como miedos, creencias muy arraigadas sobre cómo se supone que se deben hacer
las cosas, los famosos “y si” que anticipan posibles catástrofes, temas culturales o éticos… Lo importante en estos casos es llegar a ser consciente de que tenemos esas necesidades y que es necesario resolverlas para protegernos y cuidarnos a nosotros mismos. Muchas de las necesidades que nos cuesta más resolver tienen que ver con el amor y las relaciones, con la
seguridad y o la falta de libertad, temas todos harto difícil de manejar si no tenemos unas bases bien establecidas. Por eso, cuando somos conscientes de que tenemos dificultades en cualquier ámbito y que no sabemos cómo lidiar con ellas, siempre es aconsejable pedir ayuda.

Artículo escrito por:Yaiza Morales , terapeuta gestalt .

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