No hay nada más liberador que aprender a decir no. Y, si estás aquí es porque, quizás, aún no sabes cómo hacerlo. La palabra NO a primera vista, nos puede resultar muy fácil de decir. Los fonemas que la componen,  el hecho de que en muchos idiomas se use el mismo término, puede favorecer su correcta pronunciación. Pero a la hora de la verdad es una palabra que nos resulta a muchos harto complicada de verbalizar para con los demás por la connotación que tiene.

Desde pequeñitos, nos han enseñado cuándo decir no y cuando que sí. Nos han creado una consciencia colectiva sobre lo que se supone que está bien y lo que está mal, al margen de la valoración propia. Nos han enseñado a decir que sí cuando, en realidad, querríamos decir que no. Tan sólo para agradar a los demás. Decimos sí a las peticiones de los demás aunque esto signifique en algunos casos decir no a las nuestras. Crecemos pensando que el amor o el aprecio que recibamos de los otros, dependerá en gran medida de lo que hagamos por ellos, de lo que estemos dispuestos a dar y no de nuestra persona en sí. Y en este vano intento de agradar, nos perdemos de nosotros mismos. Pero, de repente, al aprender a decir no, la vida cambia. 

Al aprender a decir que no la vida cambia…A mejor

aprender a decir no

¿Y cómo lo hago? Te estarás preguntando. Aprender a decir que no comienza por darte cuenta de cuándo estás aceptando hacer algo que, realmente, no deseas hacer. Nosotros en nuestras sesiones de terapia gestalt entrenamos contigo esta maravillosa habilidad del «darte cuenta». Y es como un músculo que debes entrenar. Una vez tienes esta habilidad desarrollada, toca pasar a la siguiente fase…Trabajar el valor propio y la asertividad.

De nada sirve fustigarnos cada vez que nos damos cuenta de que seguimos cayendo en la inercia de decir «sí» cuando realmente queremos decir «no. Si dejamos la vena victimista de lado, veremos que lo verdaderamente importante es cómo nos tratamos a nosotros mismos, qué creemos que merecemos y cómo nos hablamos y nos cuidamos.  

El lenguaje que usamos para referirnos a nosotros mismos, cómo nos hablamos en nuestra mente, es algo a lo que la mayoría de nosotros no le prestamos ninguna atención. Y, sin embargo, tiene una repercusión mucho mayor de la que pensamos en nuestras vidas y en nuestra persona. Cada vez que somos ambiguos en una respuesta por el miedo a decir no, o que simplemente accedemos a algo aunque no lo queramos realmente, estamos perdiendo un poco de control sobre nuestras vidas al no apostar por lo que queremos; al no marcar unos límites.

técnicas para aprender a decir no

Tendemos a pensar que negarnos a algo que nos pidan los demás es un signo de egoísmo o de ser mala persona. Pero nada más lejos de la realidad ya que, saber decir no a tiempo, nos quitará de caer en posibles chantajes emocionales, en manipulaciones o situaciones que nos hagan sentir incómodos. Nos hará sentir más seguros de nuestras convicciones y así, de paso, nos sentiremos reforzados y más contentos al ser consecuentes con nuestras necesidades.

Todo esto no quiere decir evidentemente que debamos llevar el no por bandera y que nos neguemos de base a cualquier cosa que nos pidan ya que es tan malo decir siempre no como decir siempre sí. Se trata de encontrar el equilibrio entre nuestras necesidades y las de nuestro entorno y la gente que nos rodea.

 

Es posible aprender a decir no sin culpa

Comunicar de forma asertiva consiste en expresar nuestros deseos y necesidades sin ambigüedades. Es decir, sin adornos y sin necesidad de andarnos con rodeos pero siempre desde un tono amable y respetuoso. Ya que partimos de la base de que nuestros deseos y necesidades son igual de importantes que los de los demás. No se trata de que nadie salga herido o lastimado de la situación, sino de encontrar lo que llamaríamos “el mal menor” o una solución afín para todos. En terapia también podrás aprender a identificar cuáles son tus necesidades reales y entrenarte en el «arte de poner límites» desde el amor y el respeto. Porque para amar y respetar al otro primero debes amarte y respetarte a ti. 

Si nos olvidamos de nosotros, si nos dejamos en un segundo lugar o tercero o cuarto en pos de los demás…Si no nos cuidamos y no nos encargamos de estar bien y de poner límites…¿Cómo lo van a hacer los demás? ¡Si ni siquiera saben de la existencia de nuestras necesidades! Si quieres aprender a decir no con nosotros, te animamos a reservar tu primera sesión. Obtén un 50% en esa primera sesión al contactarnos

Y, si aún no te has decido, pero quieres empezar ya ese cambio, te animamos a que leas este libro: «Cómo decir no si sentirse culpable». Si ya te lo has leído, nos encantará leer tus comentarios. 

Artículo escrito por:Yaiza Morales , terapeuta gestalt .

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